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Jordi Fernández: así camela a las estrellas NBA el currante que empezó como camarero

Porque a veces los paralelismos se cruzan en Canadá, el país que vio nacer el padre que dio luz al baloncesto, James Naismith, forjó la primera medalla en un Mundial otro pionero nacido en una de las cunas del basket del globo con más tradición que Jordi Fernández.

“Nací y crecí en una ciudad de Barcelona, el nombre de mi ciudad es Badalona”, proclamaba, orgulloso, el entrenador catalán, con ese tan importante e incluso un tanto rebelde matiz para diferenciarse de la vecina, Barcelona, como a Canadá le gusta hacer con Estados Unidos. “Y no sé si lo sabéis, chicos, pero es una de las mejores ciudades de baloncesto del mundo. Hay muchos buenos jugadores y entrenadores de mi ciudad”, apostilló Jordi.





Quizá, lo que quería, es que supiera el mundo que, igual que no todo en América del Norte es USA, no todo en Cataluña cuando es se habla de basket al otro lado del charco es Barcelona por si Ricky Rubio o Rudy Fernández no son ya sonoros recordatorios. A saber, quizá lo que se siente arrebatando un bronce a Estados Unidos como canadiense es lo mismo que las emociones que invaden a un aficionado del Joventut al privar de un título al Barça.



“Es que es un tío mucho de Badalona, mucho”, advierte Vidal Sabater, íntimo amigo de Jordi Fernández después de haberle entrenado en el Montgat cuando era cadete y de haber dirigido equipos juntos en el Sant Josep y el Badalonès. Allá donde la NBA a Jordi por Estados Unidos, sea Cleveland, Denver o Sacramento como ahora, el actual seleccionador de Canadá y asistente principal de los Kings se levanta con vistas a su amada ciudad. “Tiene una foto gigante del Puente del Petróleo de Badalona en su casa”, destaca Vidal Sabater, actual director técnico del CB Sant Josep.



Jordi Fernández, el tercero por la izquierda en la fila de abajo

Jordi Fernández, el tercero por la izquierda en la fila de abajo

Cedida por Enric Campos

Jordi Fernández acumuló experiencia y absorbió conocimientos de muchos rincones de Barcelona, Badalona y un poco más allá hasta que se embarcó en una aventura que empezaría en Holanda y Noruega fregando platos y estudiando a la vez -tiene INEF y un doctorado en Psicología-, con la Impact Basketball Academy de Las Vegas como puente, donde su meticulosidad con los detalles le sirvió para llamar la atención de Mike Brown, quien le abrió las puertas de la NBA en los Cavaliers y le reclutó de nuevo para el año pasado para hacer resurgir a los Kings, de vuelta el curso pasado a playoffs 17 años después.



Según sigue contando Vidal Sabater, jugó en Lleida y Mollerussa, con el que llegó hasta Liga EBA. Comenzó a entrenar con Sabater en Montgat para después ir creciendo en Badalonès, Sant Josep, Hospitalet, Lleida y Sarriá. Pero, como no podía ser de otra manera, con el Joventut empezó todo con 6 años. Ya apuntaba buenas maneras, insuficientes quizá para llegar al profesionalismo como jugador, pero diferenciales para llegar a ser lo que ya es como entrenador con sus fundamentos y personalidad.



Su currículum como entrenador

Jordi Fernández

-Categorías inferiores: Montgat, Badalonès, Sant Josep, Hospitalet, Lleida y Sarrià

-2006 – 2009: Impact Basketball Academy de Las Vegas (desarrollo de jugadores)

-2013: Asistente de la selección española sub-19

-2009 – 2016: Desarrollo de jugadores, asistente y head coach de los Canton Charge (G-League), ayudante del cuerpo técnico del anillo de 2016

-2017: Asistente de la selección española absoluta

-2016-2022: asistente de los Denver Nuggets

-2022 -actualidad: asistente principal de los Sacramento Kings

-2023 – actualidad: seleccionador de Canadá

“Lo recuerdo con su pelo largo y morenito, era base, el clásico jugón”, rememora Enric Campos, director de la cantera de la Penya entre 1979 y 1997. “Botaba muy bien el balón, lo subía muy bien y eso también lo recuerdo: tenía mucho carácter”, agrega Campos, recordando que Jordi es de la misma quinta que otros conocidos productos de la infinita cantera del Joventut como Albert Miralles.

“Cuando empezó a estudiar INEF mejoró pero físicamente no era explosivo. Si lo hubiera sido, hubiera llegado más lejos”, señala Vidal Sabater. “Cualquier cosa que le explicabas él lo aplicaba en la pista y era más maduro que su edad. Tenía influencia en sus compañeros y entrenadores”, añade Sabater, que también retrocede a esos tiempos en los que su amigo tenía que dejarse los cuernos para pagarse los caros viajes de verano Las Vegas en la Impact Basketball Academy entre 2006 y 2009, cuando empezó a echar raíces ya en la NBA en Cleveland a raíz del reclutamiento de Brown.

“Jordi vio claro lo de irse a Estados Unidos. Es un tío con una capacidad de trabajo brutal, viene de una familia de trabajadores. Combinaba el baloncesto trabajando de camarero de bodas los fines de semana y abrió junto a unos amigos un bar en Barcelona que funcionaba bien antes de irse. Es un tipo con empuje, creó también un departamento de relaciones internacionales en Lleida que fue lo que le puso en contacto con la academia de Las Vegas”, relata Sabater.

El seleccionador canadiense, hablando con uno de sus referentes defensivos

El seleccionador canadiense, hablando con uno de sus referentes defensivos

“Ha tenido también sus momentos difíciles en la NBA. En Cleveland compartía piso con otros entrenadores y se fue haciendo un hueco allí pero no sabía con certeza si continuaría. En Denver, en el segundo año, hubo un pequeño momento en el que le relegaron a una posición más baja poniendo a otro entrenador en su lugar. Pero él demostró su carácter trabajand duroo de la misma manera”, revela Vidal Sabater. “Su familia es también una fuerza muy importante. Su mujer es estadounidense y le acompañará allí donde vaya”, añade.

Esa lectura del juego, espíritu emprendedor, influencia y carácter de serie e incrementado con las dificultades acabaron convergiendo para que Jordi Fernández acabara desarrollando una privilegiada inteligencia emocional para comunicar. Eso, llegar a la persona, por encima de cualquier conocimiento táctico, fue lo que dejó prendados a los jugadores de Canadá desde el primer momento. Camelándose hasta ese malo de la película degradado en bala perdida tras todas sus fechorías como Dillon Brooks, alzado a la figura de héroe nacional en Canadá desde la figura del villano que se ha hecho odiar todavía más en Estados Unidos pero esta vez por su entrega de 39 puntos que frustró a los yankees en el encuentro por el bronce.

“Jordi es gracioso, le gusta hacer bromas”


Dillon Brooks

“Es gracioso, le gusta hacer bromas, nos hace entender las cosas y su filosofía es fantástica”, destacaba el alero de los Rockets a MD.

Sin eso especial para tocar la fibra a los jugadores, sería imposible entender la fugacidad con la que Jordi, también ayudado por su ‘background’ en FIBA, fue capaz de que jugadores NBA con escasa o ninguna experiencia en torneos FIBA como los de Canadá absorbieran todo tan rápido, apenas menos de dos meses los que tuvo desde su llegada a la selección para ensamblar todo.

“Jordi entiende a los jugadores NBA, lo que es crítico en este trabajo. Si no sabes cómo manejarlo, no importa qué diablos estés diciendo”, resaltó RJ Barrett en declaraciones recogidas por el Toronto Star. Y también le han tirado sus flores el mejor dúo de la NBA. “Primero de todo, es una gran persona”, dijo Nikola Jokic a MD sobre un Jordi al que Jamal Murray define como “mi chico”. Por no hablar de lo que hay entre él y Juancho Hernangómez, padrino de los hijos del técnico, relación cultivada también en su época en Denver como asistente de Mike Malone. Una empatía que al entrenador de Badalona le sale de dentro.

Jordi Fernández, junto a Jamal Murray en su etapa en Denver

Jordi Fernández, junto a Jamal Murray en su etapa en Denver

Getty Images

“En realidad es cómo hace sentir a todo el mundo de bien”, destaca Vidal Sabater.

“Es exigente pero lo explica todo de una manera muy sencilla que hace que te sientas bien. Siempre estará por ti, cuando viene a Badalona está por sus amigos. Y, si vas a verle a Estados Unidos, no le preguntes por el sistema que va a utilizar para intentar ganar a los Warriors, sólo quiere hablar de los amigos. Te preguntará por lo que ha hecho este o el otro, por la última anécdota. Es una persona muy cercana. Y por eso en la NBA, donde los jugadores son de muchos sitios y se sienten poco arraigados, ha tenido relaciones de proximidad con jugadores como Juancho Hernangómez o Jokic. Les transmitía algo más que estar en los entrenos, está también por sus familias. Y siempre mantiene la concentración, no se deja llevar por las emociones. Ha estudiado Psicología del Deporte y eso se nota”, explica el técnico y amigo de Jordi.

Jordi y la teoría del palo y la zanahoria según David Blatt

Pero no todo son siempre palabras bonitas a los jugadores -ni siempre pueden serlo-, y Jordi Fernández no es la excepción ni lo fue en el Mundial con vehementes ejemplos.

-¿Y vosotros chicos queréis ser primeros? ¿Pero qué mierdas?-, espetó el catalán a sus jugadores durante un tiempo muerto contra Letonia. Aunque el tirón de orejas fue mayor tras la derrota ante Brasil que le costó a Canadá tener que jugarse el pase a cuartos contra España.

-Shai (Gilgeous-Alexander) tiene que anotar y crear juego y no lo hizo. Y puedo seguir. Kelly (Olynyk) tiene que crear juego, rebotear y anotar y no lo hizo. RJ (Barrett) tiene que correr la pista y anotar de manera eficiente y no lo hizo-, lamentó Jordi Fernández.

Contempló eso y mucho más en primera persona David Blatt cual ángel de la guarda como así le definió el técnico de Badalona en su dedicatoria al que fuera superior suyo en Cleveland dos años, ahora asesor de Canadá y el Maccabi Tel Aviv el mítico entrenador. Viene a decir que Jordi tiene licencia para dar esos toques de atención a los jugadores, que causaron mucho más estímulo que molestia.

“Tenemos una relación humana que va más allá del baloncesto. Jordi pertenece a una nueva era. Al contrario que en el pasado, con los entrenadores pidiendo respeto, entrenadores como Jordi se ganan el respeto de los jugadores. Les muestra que no sólo tiene que ver con el control del material del baloncesto, sino también con la habilidad de comunicar, adaptada a la manera del jugador moderno. Ellos quieren jugar para él”, destaca el entrenador de los Cavaliers entre 2014 y 2016, que profundiza en el modo cómo el catalán comunica en un grupo que se supo sobreponer a las derrotas de Brasil en la segunda fase, Serbia en semifinales y, sobre todo, el extravagante triple de Mikal Bridges que mandó el partido a la prórroga ante USA.

“Él presenta las cosas de una manera muy clara a los jugadores. Ellos tienen la oportunidad de decir si están dispuestos a hacerlo o no, lo cual es muy importante porque el entrenador puede tomar fácilmente la decisión. Jordi les dice lo que quiere de ellos y llegan a un acuerdo, es una relación muy sana que va de responsabilidad y humanidad, de hacerles entender las expectativas. Y no tiene miedo de hacerles sentir responsables si algo no está bien, entiende el otro lado de las cosas”, explica el legendario preparador israelí-estadunidense, inspiración también para Jordi por la entereza con la que lleva su enfermedad, una esclerosis múltiple.

“Algo que me llamó la atención en él en Cleveland son las preguntas que hacía. Me impresionó su compromiso para hacer crecer sus conocimientos. Es una persona dispuesta a aprender de otra gente, tiene la mente abierta, no tiene miedo de preguntar y considerar lo que otra gente piensa”, señala también el ex preparador de los Cavaliers, donde el técnico de Badalona ejerció entre 2009 y 2016, cuando puso rumbo a Denver, de entrenador en desarrollo de jugadores -trabajando entre otros con LeBron James-, ‘head coach’ dos años de los Canton Charge -equipo de la G-League de Cleveland-, y formó parte del cuerpo técnico del anillo de 2016.

“Jordi dice a los jugadores lo que quiere de ellos y llegan a una acuerdo”


David Blatt

En la ciudad de Ohio, Jordi Fernández -una más-, desarrolló otra íntima amistad en el entorno NBA con otro divo del baloncesto europeo como Mike Batiste, asistente suyo en los Canton Charge y ahora parte del coaching staff encabezado por Darko Rajakovic que entrenará a los Toronto Raptors esta temporada. “Hubo la posibilidad de ser parte del cuerpo técnico de Jordi cuando los Raptors le consideraron para ser head coach”, desvela Batiste, que cerró su etapa en los Rockets el pasado curso tras el despido de Stephen Silas. Fernández también ha estado en el radar este año de los Hawks y los Phoenix para ser primer técnico.

El tres veces campeón de la Euroliga con Panathinaikos se confiesa impresionado por la exhibición táctica en ambos lados de la pista desplegada por Jordi en el Mundial y su capacidad por adaptar el juego de Shai Gilgeous-Alexander al FIBA: “Lo que más destaco de él como entrenador es su atención al detalle, cómo pone los jugadores en la posición adecuada para tener éxito en ataque y en defensa, hace los ajustes y las sustituciones adecuadas para los mejores matchups y cómo lidia con la presión”, subraya Batiste.

Miek Batiste, amigo y admirador de Jordi Fernández

Miek Batiste, amigo y admirador de Jordi Fernández

Getty Images

“Destaco los ajustes para adaptarse a las reglas que hizo con la manera cómo abrió la pista para Shai. Es muy importante detectar la ayuda antes de que se de y Shai lo hizo abriendo al perímetro y también lo hizo bien con el extra pass y atacando los closeouts. Luego, las transiciones le abrieron también la pista y Jordi siempre mantuvo a las defensas moviéndose manteniendo a los demás jugadores implicados con movimiento todo el rato, cortando, con pantallas y compartiendo el balón”, analiza el técnico estadounidense.

“En defensa jugaron muy físico, a Brooks le encantó defender en cada partido al mejor jugador ofensivo rival, Powell y Olynyk mantuvieron una gran comunicación en la parte trasera de la defensa. Lo de Jordi no es casualidad, se lo ha ganado y trabajado y que tenga un ‘background’ FIBA y NBA es una ventaja. Jamal Murray les hizo saber a los demás el respeto que tiene de él y tiene en la NBA. Ha desarrollado a Nikola Jokic, ha trabajado también con la selección española. Es otro nivel”, argumenta Batiste. “Ahora mi objetivo es pillarle”, bromea el técnico de los Raptors.

“Jordi ha desarrollado a Nikola Jokic, es otro nivel”


Mike Batiste

En la selección canadiense también se apreció en la cancha, parte del camino recorrido por el de Badalona, fan del pívot como creador de juego a partir de los mano a mano con Nikola Jokic como paradigma, con Domantas Sabonis aplicando también la fórmula con éxito con los Kings y Kelly Olynyk con Canadá. También, y aprovechando el físico descomunal del equipo, se vio mucho de la filosofía de Sacramento en la selección canadiense, corriendo y dando un ritmo vertiginoso al juego a la mínima oportunidad.

En defensa, la gran obra maestra de Jordi -con la actuación de Brooks diga de ser incluida en el Museo FIBA como él bien dijo-, fue el de Eslovenia en cuartos de final con Luka Doncic como rehén. El combinado balcánico jugó a quitarle rápido de encima a Brooks a la estrella de los Mavericks con los bloqueos. Dwight Powell se quedaba con el ’77’ -buen conocedor suyo como compañero en Dallas-, jugándole la defensa ‘ice’, forzándole a ir hacia el costado para aislarle.



Salvo alguna variación como cuando jugó small-ball, Jordi mantuvo el plan hasta cansar al esloveno, que si se zafaba de Powell tenía un enjambre de jugadores esperándole en la pintura, a la que dio en todo momento prioridad Canadá pese al acierto de Eslovenia de tres en la primera parte, el cual bajó en la segunda. El resultado, sólo 7 puntos tras los 22 de la primera mitad de Luka Doncic, que acabó expulsado con dos técnicas. Todo ello, más la capacidad del técnico catalán de ajustar sobre la marcha.

“Hay muchos ejemplos de ajustes de Jordi”, reconoce David Blatt. “Antes del partido contra Estados Unidos decidió empezar sin Kelly Olynyk. Pero no para castigarle, sino para empezar con una alineación que se adaptara mejor a la suya y que salió bien con un buen inicio. Pero, al mismo tiempo, Jordi preparó a Kelly explicándole lo que iba a hacer después cuando saliera a la pista”, explica Blatt.


“Sabe hacer jugar a los jugadores con libertad para que se impliquen en tareas defensivas en su combinación de juego FIBA y NBA. Es esta dualidad la que le ha llevado al éxito, porque si encorsetas a los jugadores en sistemas muy cerrados les quitas su talento individual”, subraya Vidal Sabater.

De profesión también pionero por la primera medalla de Canadá y por convertirse en el primer entrenador nacido en España en dirigir un partido de la NBA como primer técnico -tres encuentros de los Kings, el primero en Toronto-, Jordi Fernández ha hecho estallar el evidente poder de Canadá que yacía oculto pero la traca final está por llegar. La de la selección canadiense en los Juegos Olímpicos, la suya también en la mejor liga del mundo. Fiable sabio, David Blatt no sabe la fecha. Pero garantiza que sucederá:

“Lo que ha hecho es impresionante, pero no me sorprende. Es un entrenador del más alto nivel. No lo dudes: será entrenador jefe de la NBA”.

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