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Las glorias y miserias de En-Nesyri

Como en la Supercopa de Budapest en 2020, con el Bayern Múnich achuchando y entregado, Youssef En-Nesyri tuvo ayer ante el Manchester City el titulo de la Supercopa de Europa en sus botas. En aquella ocasión Julen Lopetegui se desesperaba en la banda cuando, con 1-1, antes de la prórroga y los alemanes arriba, el marroquí se cruzó medio campo en solitario en una contra que no culminó ante Neuer. Era el minuto ochenta y tantos y el sevillismo lo acarició con los dedos, pero su remate, con todo el tiempo del mundo para pensar, no pilló ni portería.





El de Fez es un goleador de montaña rusa. Capaz de lo mejor y de lo peor. Ante el City de Guardiola pudo darle al Sevilla otro título dos meses y medio después de tocar la gloria en la final de la Europa League ante la Roma en Budapest, curiosamente la capital húngara, donde por fin ahuyentaba esos fantasmas.



Pero otra vez volvían a aparecer en su cabeza, que si interiormente le perjudica cuando enfila portería, se convierte en un arma mortífera cuando se eleva y coge vuelo. Espectacular fue el gol que mandó en el marcador durante muchos minutos. Recordó al que hizo en el Mundial con Marruecos ante Portugal. Imparable en el salto y demoledor el frentazo a la cepa del poste.



Pero En-Nesyri es así. También ha demostrado que sabe meterla en acciones que requieren sutileza y calidad, como el tanto que hizo ante el Manchester United en cuartos de la Europa League en mayo en una salida en falso de De Gea.

Su testarazo que dejó de piedra a Ederson tras el genial centro de Acuña tuvo al Manchester City grogui durante muchos minutos y él mismo tuvo la ocasión de rematarlo en esa galopada de Ocampos, que le puso el balón perfecto, pero tuvo tiempo En-Nesyiri de pensar en la ocasión perdida ante el Bayern y lanzó flojo, al centro y a las piernas de Ederson. Ahí estuvo el título.



Eternos rumores sobre la Premier League

Empató el City y todavía tendría otro mano a mano claro con el meta brasileño, que se le echó encima y le tapó portería. Su remate se enredó otra vez en las piernas de su oponente. Por medio, un gran desgaste en la presión, lo que valoran como oro todos los entrenadores, un esfuerzo titánico en defensa que después le pasa factura cuando hay que meterla.



Los rumores sobre su futuro en la Premier siempre están ahí. Este verano parecía que iba a ser el de su traspaso, pues el Sevilla necesita el dinero y el Mundial de Qatar había servido de escaparate perfecto, como con Bono, pero no acaba de maravillar a los que sueltan de verdad el dinero por cosas como ésta. Un magnífico goleador en montaña rusa.

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