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Los fantasmas del 7-0

Hace casi un año de la mayor humillación del Manchester United en Anfield. Aquel sorprendente y humillante 7-0, encajado en marzo del año pasado en el tradicional y apasionado ‘North West Derby’ del fútbol inglés, sigue siendo una negra mancha para los ‘red devils’ en el historial de los grandes enfrentamientos entre Liverpool y United. El domingo vuelven a cruzarse con todos los fantasmas de esa cruel derrota aún sin sepultar. El entorno y ambiente del partido los acrecienta. El equipo de Jurgen Klopp es, de nuevo, líder de la Premier y el United de Ten Hag convive con la desunión, el descontento y una larga crisis de resultados.





Suele decir Klopp que la clave en un gran equipo es “saber soportar el fracaso cuando se pierde y ser capaz de sonreír y encontrar alegría al día siguiente”. Lo ha aplicado en el Liverpool este año y sus estrategias de motivación han funcionado muy bien para reconectar a su plantilla y despertar otra vez su ambición. No es casualidad que vuelva a ser líder de la Premier, tras convertir Anfield en un escenario hostil para los rivales y recuperar al mejor Salah, que ya alcanzado los 150 goles en la liga inglesa. Todo lo contrario del United, frágil y vulnerable en Old Trafford, donde es palpable una atmósfera de desencuentro entre técnico y jugadores, algunos, como su apagada estrella Rashford, mostrando falta de compromiso con el difícil momento.



No se han olvidado, en la enconada rivalidad de los dos clubs del noroeste de Inglaterra, los efectos de aquél cruel 7-0, que vino a enfatizar los problemas que ha tenido Erik ten Hag para asentar su proyecto en Manchester, al que llevó el pasado año a ganar el título de la EFL Cup y a devolverlo entre los cuatro primeros de la Premier. Los recuerdos de aquella goleada, la peor derrota de su historia en Anfield, sobrevolarán el domingo por el impacto de su eliminación en la Champions y la tristeza que han dejado sus dos últimos resultados en Old Trafford, vaciado e indiferente ante las constantes desilusiones.



A la cima tras dos años

Es un ‘derby’, además, que llega entre fuertes contrastes. Por primera vez en más de dos años, el Liverpool luce en lo más alto de la Premier League. Esto en sí mismo define la reinvención de los ‘reds’ bajo el mando de Klopp, que todavía depende de la actuación de Mohamed Salah en la delantera, pero ha logrado adaptar bien a los nuevos fichajes (McAllister, Szoboszlai, Gravenberch, Kendo) y volver a encontrar solidez y regularidad en sus resultados. Este año ha vuelto a hacerse respetar en Anfield, donde ha ganado todos sus partidos.



A Klopp le gusta hablar de ‘Liverpool reloaded’ (Liverpool recargado), para definir la nueva etapa que ha construido en los ‘reds’. Ha necesitado una metódica planificación durante la pretemporada, con triples sesiones físicas, y largas sesiones de motivación de expertos en resiliencia con los jugadores, para hacerles creer que el Liverpool puede, de nuevo, abrazar los éxitos. Hubo un momento clave, que fue el compromiso adoptado por su estrella Salah, para no marcharse al fútbol árabe. El Al Ittihad le llegó a ofrecer un contrato de 150 millones de libras. La propiedad del club, la sociedad Fenway Sports Group (FSG) se mantuvo firme, le mejoró el contrato e invirtió además en los refuerzos que Klopp exigía para mejorar el nivel de la plantilla, como la llegada del holandés Gravenberch, cuarto fichaje del club tras los acuerdos con Alexis Mac Allister, Dominik Szoboszlai y Wataru Endo.



Las señales en el primer tramo de la temporada están siendo prometedoras, con 7 victorias en Anfield y una sola derrota, frente al Tottenham Hotspurs (2-1), estadísticas que están en el nivel de rendimiento que mostró en el 2020, cuando fue capaz de derrocar al Manchester City y ganar el título. La fortaleza de este nuevo Liverpool se detecta en la energía, dinamismo y creatividad de su mediocampo, para explotar las cualidades de sus goleadores, Salah, Diogo Jota, Luis Díaz, Darwin Núñez y Gakpo, y ha habido jóvenes, como Curtis Jones, Jarell Quansah o Harvey Elliot, que están dando un paso adelante. El Liverpool es el segundo máximo goleador de la Premier (35 goles), a uno del City, y el menos goleado (con 15 goles, igualado con el Arsenal). Aventaja al United en 10 puntos, la señal que marca la diferencia actual de rendimiento.

Para este enfrentamiento de máxima rivalidad frente al United, ya lucirá la grada remodelada de Anfield Road Stand , con lo que 57.000 aficionados podrán asistir al partido del domingo, en un clima siempre ruidoso y especial, generado por la histórica enemistad entre los dos clubs del noroeste inglés. Los miedos a revivir el calvario del año pasado sitúan al United en una encrucijada, mientras el técnico, Eric ten Hag, sigue pidiendo más tiempo, en un momento difícil para el club, que está a pocas semanas de que Sir Jim Ratcliffe sea confirmado como nuevo copropietario, con el 25% de las acciones, tras un proceso de venta que ya lleva 12 meses.

Los fanáticos enojados del United han reanudado esta semana las protestas contra la propiedad estadounidense, la familia Glazer, en un descontento al que se espera pueda poner fin la llegada de Ratcliffe. Todos los indicios de progreso parecen haber desaparecido en los ‘red devils’, que acumulan ya 12 derrotas a lo largo de la temporada. “Ahora podemos centrarnos en la Premier League, para entrar entre los cuatro primeros”, ha dicho un apremiado Ten Hag, tras caer en la Champions, pero más parece una declaración de impotencia que una inyección de verdadera confianza para enfrentar los malos recuerdos y el duro examen del domingo en Anfield

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